Restaurantes

El Regulador, cena para príncipes.

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Pero, ¿quién iba a pensar que en el 105 de la Rambla se escondía un tesoro? Fue una sorpresa. Barcelona nunca deja de sorprenderte en este sentido, mientras más tiempo le dedicas, más grande y diferenciada ves su oferta de ocio.

No acostumbro a ir más allá de Plaza Cataluña a partir de las 9, las Ramblas no son un lugar tranquilo al caer el sol, y menos en sábado. Miles de turistas, gente extraña, personas en las que no podrías confiar ni 1 minuto de tu tiempo si te paran en la calle para preguntarte algo, sirenas de policía, etc.

Bagués-Masriera, una firma de alta joyería muy conocida en Barcelona, decidió abrir en un palacio modernista un hotel-joya, el único en toda España, de cinco estrellas. 31 habitaciones lujosas, un business center, una piscina, un solarium, una sauna-spa y un museo de alta joyería con un Bistrot para experiencias gourmet a precios asequibles. Todo en un mismo edificio.

Una cocina con ingredientes sanos, con el respaldo del Mercat de la Boquería (a tan sólo unos metros de distancia), con un ambiente fino y agradable, íntimo (con unas 10 mesas), y lejano al caos de la Rambla. La oferta de platos es justa (sin cartas largas y barrocas), suficiente, la de postres está hecha a la medida de un paladar universal (si eres de chocolate, chocolate, si eres de frutas, frutas, de pastelitos, pastelitos..); la triple hélice de la relación calidad – precio – cantidad formidable, pero el servicio… se merece un párrafo aparte.

“Bueno” o “muy bueno” es un “Tenéis reserva?” – por parte del camarero, pero “Excelente” es que te abran la puerta del restaurante, te acompañen a la recepción y te digan: “Buenas noches, bienvenidos. Tienen los señores una mesa reservada?”. Como éste, muchos matices en el habla y el trato, durante la cena, aún teniendo un maître experimentado pero joven y unos camareros con edades también similares a la nuestra, los modales fueron exquisitos, el tono de voz ligero, sin intromisiones en nuestra conversación, y sobretodo amables. Os digo que hay pocos lugares en la ciudad, con precios moderados, en los que la relación staff – cliente sea equilibrada, sin que alguna de las dos partes esté por encima de la otra. Bravo.

Y la selección de platos de la carta, como no podía ser de otra manera, fue también más que una sorpresa:

Restaurante el regulador, Hotel Bagues

Foie mi-cuit flambeado a las finas hierbas con compota de manzana

Restaurante el regulador, Hotel Bagues

Tartar de atún con jengibre fresco y helado de wasabi – recomendadísimo

Restaurante el regulador, Hotel Bagues

Solomillo de buey con salsa Café París y salteado de setas, ratte y cebollitas

Restaurante el regulador, Hotel Bagues

Filete de ciervo con pimienta de Sechuan, setas de temporada, alcachofas y cremoso de patata ratte

Restaurante el regulador, Hotel Bagues

Coulant de chocolate y helado de mandarina

Restaurante el regulador, Hotel Bagues

Buñuelos de Chocolate

Restaurante el regulador, Hotel Bagues

Terraza del Hotel Bagués (“The Balcony”). Increíble y sin aglomeraciones.

Nuestra reserva se hizo a través de El Tenedor, con un 50% de descuento en carta (excepto en bebidas, menús o platos especiales) y la cuenta, con un Protos Reserva, Postres, Cafés y Petit Fours subió 89€.

Las cenas románticas, las que terminan con una puntuación de 10 sobre 10, tomando los cafés en el ático,deberían ser siempre así.

 

Hotel Bagués – El Regulador

Rambla 105, Barcelona

+34 93 343 50 00 – www.bagues.com

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